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Marte, despidiendo el invierno.

 

Son las 11.30 de la mañana y necesito urgentemente un café, bueno mejor dicho, otro café.


No he parado de hacer cosas, una tras otras desde que me he levantado. Y si, también he disfrutado de un tiempo conmigo a solas, en mi interior.
Quizá podría ser más, seguramente que si, pero bueno, ha sido el que fue y estoy agradecida por habérmelo dedicado. En otros momentos aún teniéndolo, igual y no me hubiese hecho, un regalo como este.

Últimamente mis noches son igual de largas o cortas que siempre, pero la diferencia es que el descanso unido al sueño no se juntan demasiadas veces, y está empezando a pasar un poquito de factura. Eso sí, nada que ver a las dolencias que durante años sufría, con insoportables dolores de cabeza y mi gran amiga, la vena enorme que se hacía visible en mi sien izquierda, ahora el proceso es más suave.
Podríamos decir que ahora, en estos trastornos de distanciamiento entre sueño y descanso, es tiempo de recibir. Me llegan ideas, se me organiza el mundo. O bueno, de alguna manera, se me presentan soluciones. Así que es genial.

 

Lo de hoy es diferente.

He hecho recuento y casi llevo un año en esta ciudad. Claro que en estos meses me encuentro pasado por esta segunda fase, en lo que relacionado a casa me refiero. Creo que te había contado que cambiaba de aquel piso en que se veía la ría, terminé el año con una nueva mudanza. Ni tan mal en 2020 he vivido en 4 casas distintas y ahora esta que, no sé a dónde me lleve. La diferencia en esta es que me estresa el ruido. Hace tantos años que estaba alejada de él, que me cuesta relajarme en el espacio entre paredes.

A diario lo voy manejando y conviviendo con ello, no es de lo más sano pero con todo se que estoy descubriendo nuevas opciones que me abren a nuevos caminos y, allá que voy. Esta mañana mientras permanecía en cama, pensaba en todo el jaleo que se escuchaba de la calle, siguen con obras exteriores en el edificio de enfrente, y a ello le iba sumando el que procedía de este edificio.

Por ello que hoy más que nunca, me levanté con la consciencia de ruido, y del mío propio.

 

Mientras caminaba por las estancias de la casa me decía que las Leyes Universales no fallan, nunca. Claro que ya era consciente de ello pero, quizá y no a este punto.
De algún modo me quejaba del ruido exterior y por ello me dije: COMO ES ARRIBA ES ABAJO, Y CÓMO ES ABAJO ES ARRIBA. Sabia conclusión, verdad.

Seguramente la reconozcas.


Pues sí, el pensamiento casi instantáneo fue: como es fuera es dentro y viceversa.

 

¿Asun estás igual de ruidosa! No estaba nada desencaminada en esta cuestión sobre mi.

Y reflexioné en ella, conmigo.

 

Luego de un tiempo en mis quehaceres de primera hora, hoy también de meditación en propósito de mi plan de vida, anoté las soluciones e ideas que se me plantearon. Y me fui a la calle.

Al estar de nuevo en casa me sentía un tanto abrumada por sentir que nada hacía en pro del mundo y, hace que mi vibración se baje, cosa que no quiero suceda. Por eso cuando lo hago consciente en mi, busco cómo salir de esa situación.
Hice unas cosillas que tenía pendiente en casa y de pronto, cuando iba a ponerme a crear un algo, que no sabía, me resuena profundamente un bullicio que no sabía si venía de la calle, de los vecinos de abajo, de arriba o de dónde, resultó que era del piso pegado… desencadenó en mi una sensación de ¡Más Ruido, No! Cerré puertas y ni por esas.

Algo tenía que hacer, de verdad que era ruido, no se si de cotilleo o tertulianos pero, era la televisión muy muy alta.
Lo único potente que tengo de sonido así a mano es el iPad así que… Qué mejor que conectarlo. Ha sido la primera ocasión en que he tenido la necesidad de poner a todo volumen la música. Y si, claro que lo he hecho, me he permitido cumplir mi objetivo Calmarme y trabajar relajada.


Y has de saber que me ha estado acompañando mientras hablo contigo y entre letras, pulsaciones e intensidades voy haciendo un hueco también al café. Antes humeaba en la taza, ahora ya pide que lo termine.

 

Por ser un momento tan intenso la música que ha estado sonando es Vivaldi “Cello Sonatas” y he elegido una taza súper chula llena de vibraciones positivas. Por un lado dice Sonríe Cada Día y al otro, tiene una feliz cámara de fotos con sus bracitos en alto, sus piececillos en posición relax, no le falta su sonrisa con ojitos cerrados.

Y así comparto contigo, con intensa música que te eleva la vibración acompañando un momento lleno de vida y alegría.
Feliz Ahora, hoy y siempre en ti desde mi.

 

Siempre enAmor Agradecida, AsunAdá

@asunada

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