El tiempo pasa
me dejo llevar por el espacio
que queda entre él
y
mis decisiones.
Porque sí, tengo claro que he de hacer algo, pero al mismo tiempo dejo de hacerlo porque no encuentro el momento adecuado.
Escusas perfectas para no hacer. Para no tomar decisiones correctas o mejorables. Perfecto para esconderse.
Y entre esa búsqueda de lo perfecto, que es en todo momento del que disponemos, simplemente hago que hago, cuando en realidad nada llevo a cabo, más que esto, esperar por lo que creo que es, cuando en realidad lo que existe es lo que vivo. Aunque se trate de un sueño.
Nada es, que sea ajeno, porque sucede tras una decisión, y este hecho lo convierte en real.
Tú, vas por el camino que crees es mejor para ti, aunque te comportes como alguien extraño.
Es asi, lo sabes, y por eso sientes que has de transitarlo, lo ajeno se vuelve cercano y presente.
Cuando te das la oportunidad de salir de tu bien estar, ajustas tu entorno al proyecto que creías alejado.
Por dar vueltas no siempre te alejas de ti, también puedes afianzar en tu interior.
