Creemos que podemos con todo,
y nos engañamos.
Pensamos que la vida es para siempre,
y sí lo es,
hasta que llega a su fin.
Justificamos el trabajo del ego como ese camino por el que no ir, cuando en realidad, es gracias a él, que podemos ser conscientes de muchas cosas.
Y por eso, en ese espacio del Ser y el humano, se juntan los haceres y los saberes que nos unifican y equilibran para poder avanzar por el camino de la existencia hacia nuestra mejor versión, y el Mayor Bien.

El camino del ego te ayuda cuando lo reconoces, lo aceptas, y le pides tu lugar.
¿Te animas a practicar tu parte consciente cada día?
Ojalá y la vida te presente tus mejores opciones.
¡Feliz presente!
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